En la imagen original, Armstrong aparece con el rostro sereno e inexpresivo tras su arresto. Sobre la imagen se añadió el texto “ARRESTADA”, además de calificarla como una “agitadora de extrema izquierda”. La publicación no aclaró que la imagen había sido editada ni especificó si la alteración se realizó mediante herramientas de inteligencia artificial u otro software de edición. Tras ser cuestionada por la agencia AFP, la Casa Blanca remitió a una publicación del subdirector de Comunicaciones, Kaelan Dorr, quien admitió de forma implícita la manipulación. El episodio reavivó el debate sobre el uso de deepfakes y contenido generado o modificado por IA en la política.