Por esos años, principios de los 80, sonaba en las radios una canción de Juan Piña que se nos pegó para siempre: ‘Golero desconfiado’. La designación de la palabra golero para esa ave en el Caribe tiene un origen incierto; nadie sabe con certeza de dónde salió. Así, el gallinazo, tal vez por el símil del color, terminó convirtiéndose en golero: otro especialista en esperar allí, donde termina la jugada o la vida. Gonzalo Fernández de Oviedo, en el siglo XVI, ya había escrito sobre los buitres americanos con la pluma del cronista español. Recuerdo un día, estando con mi abuelo en su finca, viendo pasar uno de esos vuelos rasantes, que el mozo le dijo:“Jo, Docto, ya viene el verano: los goleros están volando bajo”.


Source:   El Universal
January 31, 2026 15:31 UTC