Antes de su histórico discurso en Davos, el primer ministro de Canadá citaba un par de líneas de una canción de Leonard Cohen. Jordi Soler dedicó un ensayo memorable sobre Cohen y eso que traduce con precisión como "la resquebrajadura." Lo que en el cantante es melancolía en el estadista es un llamado a la imaginación y a la responsabilidad. En Davos se escuchó a un gobernante que descifra con honestidad el sentido del presente y traza al mismo tiempo el boceto de un nuevo camino. Entender que la unidad nacional no es solamente la cohesión de su grupo; asumir que la defensa de la soberanía no puede ser discurso frente al exterior si no se ejerce dentro.