Después de tres mudanzas en cuatro años y ahora que la librería vuelve a cambiar de sitio, me descubro pensando en lo que implica sostener un proyecto así en el tiempo. Mudar una librería implica desmontar estanterías, cargar cajas, reorganizar catálogos; implica también volver a preguntarse por qué insistir. Cada traslado ha sido una pausa obligada para revisar el sentido del espacio y de la comunidad que lo habita. Fundé El Astillero Libros en Torreón en 2014, cuando no existía en la región una librería independiente dedicada de manera constante a la literatura. Insistir en una librería independiente implica aceptar la fragilidad como parte del proceso.


Source:   El Siglo de Torreón
January 31, 2026 15:51 UTC