Nadie se visitaba, solo salían para trabajar, no había clases en los colegios ni universidades ni nada, había niños que nunca habían jugado con otros niños. La piel de la gente era ploma o mejor dicho ceniza, una piel rara que no parecía humana. Los que salían a trabajar diariamente para ganar plata y comer en el día salían con el riesgo inminente de morir. Salían furiosos, se dice que caminaban y peleaban salvajemente en medio de los pasillos del camposanto. Un grupo de ellos, especialmente espantosos, una noche de luna llena, rompieron las cadenas de la vieja reja de la entrada, se trepaban unos encima de otros…querían volver a gobernar.
Source: Peru21 May 21, 2021 12:01 UTC