Las tres jornadas de debates presidenciales que tuvieron lugar esta semana en el Centro de Convenciones de Lima fueron exactamente lo que se esperaba: un espectáculo calamitoso. Que esto haya sido así en los debates ya producidos, sin embargo, es nuevamente responsabilidad de los organizadores. La mayoría de los postulantes presidenciales, en efecto, se dedicó a recitar obviedades en una corrupción del latín que se parecía más al ladino que al castellano. Imposible saber sobre qué número caerá la bolita que consagrará a uno de ellos como el ganador. Tal como van las cosas, la única acción sensata en esta triste coyuntura es coger hasta la última de nuestras fichas y empujarlas hasta un extremo del paño al grito de: “¡Todo al cero!”.
Source: El Comercio March 28, 2026 19:02 UTC