Durante décadas, el mundo hispanohablante sostuvo un pacto de silencio, adornado con aplausos y risas grabadas, alrededor de Julio Iglesias. Nos vendieron la imagen del latin lover definitivo: el truhán, el señor, el hombre que “amaba a las mujeres”. El escándalo actual no debería sorprendernos; las señales siempre estuvieron ahí, transmitidas en vivo y en directo a millones de hogares. Alvarado relató cómo, al pedir una foto profesional, Iglesias le exigió: “¿No prefieres sentarte en mis piernas?”. Lo más doloroso de esta revisión histórica no son sólo los actos de Iglesias, sino la complicidad de un sistema que nos enseñó a ver esto como “normal”.
Source: Excélsior January 17, 2026 14:57 UTC