En aquella época —parece haber transcurrido una eternidad— se hablaba todavía del tigre con el que López Obrador había amenazado, unas semanas antes, de no llegar a la presidencia. Expectativas que, apenas a una semana de la elección, parecen estar muy por encima de la realidad”. “Algo no termina de oler bien cuando las promesas no se cumplen, cuando las declaraciones se matizan, cuando los enemigos se sonríen. Por eso cada grupo está tratando de tomar mano, antes de que su opositor —que milita en el mismo bando— lo haga. Hace algunos meses, Andrés Manuel advertía sobre el peligro de soltar al tigre: hoy, valdría la pena preguntarse a quién le vuelan las sillas.
Source: Excélsior October 08, 2018 08:26 UTC