La interrogante no es muy distinta que preguntar si podemos memorizar un número con cualquier cantidad de dígitos. Así como nuestra memoria tiene límites, nuestra empatía también. Irónicamente, un exceso de empatía indiscriminada termina perjudicando a quienes más cerca tenemos. Por todo lo anterior, vale la pena aceptar que la empatía universal es poco realista, que uno debe escoger sus causas, calibrar sus esfuerzos y reconocer límites en la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Estar en todos sitios es no estar en ninguno y correr el riesgo de descuidar el territorio de nuestra familia y comunidad.
Source: Peru21 October 23, 2019 12:00 UTC