Los niños no comían, no veían la luz del sol, no sabían lo que era un agente de Policía o una medicina. Finalmente, una niña de 17 años reunió el valor suficiente para salir por una ventana de su casa, llamar a la Policía y sacar a la luz uno de los casos más espantosos de abuso infantil que ha visto Estados Unidos. Ayer se conocieron los primeros detalles de la casa de los horrores de Perris, California, donde la Policía encontró a 13 hermanos, entre 2 y 29 años, desnutridos y malolientes, secuestrados por sus propios padres. La familia entera se acostaba entre las 5:00 y 6:00 de la mañana, explicó el fiscal. Si se lavaban las manos por encima de las muñecas, los padres los castigaban por malgastar el agua.
Source: El Mañana January 19, 2018 04:41 UTC