Hace más de cuarenta años comenzaron a aparecer, al costado de las carreteras de Texas, anuncios con una frase tan simple como provocadora: “Don’t Mess with Texas”. Con el tiempo, el eslogan se incorporó al imaginario colectivo texano y estadounidense hasta convertirse en una declaración de identidad y orgullo estatal. Hoy, en medio de amenazas estridentes, de un espectáculo político cargado de rayos y centellas que buscan más exhibir poder que producir resultados, no sería descabellado imaginar una consigna equivalente desde este lado de la frontera: “Don’t Mess with Mexico”. No como gesto beligerante, sino como afirmación de una identidad sólida frente a un entorno incierto. Y aunque todavía no exista una campaña formal llamada “Don’t Mess with Mexico”, es probable que en muchos escritorios —y en no pocas reflexiones estratégicas— ya esté presente la misma conclusión: pelear con México es una pésima idea.
Source: EL Informador January 18, 2026 09:10 UTC