La noche del 21 de febrero José Enrique Villafán Arteaga, suboficial de la Policía Nacional, esperó que su colega, la suboficial de segunda PNP, Marleni Martha Rucana Silvestre, culminara su servicio en la Unidad Desconcentrada de Medio Ambiente, en Huaraz. Ese día, él, de 52 años, la invitó a cenar y se ofreció a llevarla a su vivienda. Durante las diligencias en la vivienda del suboficial se constató que su arma de reglamento no había sido ubicada. Este factor generó vacíos en el proceso, sumado a que la prueba de absorción atómica aún no se había ejecutado. El caso ha generado conmoción en la institución policial y en la ciudadanía, debido a que involucra a dos miembros de la misma entidad.
Source: La Republica February 28, 2026 21:33 UTC