Ello dio pie, desde hacía dos años, por lo menos, a quejas de los vecinos por las conductas y actitudes de sus ocupantes. Las más notorias, el ostensible desaseo, los malos olores, la probable acumulación de basura en el interior, y las condiciones propicias para la generación de fauna nociva. Las notas de prensa (EL INFORMADOR, VII-22-20) refieren que, en dos días de trabajos en que participaron 200 personas, se retiraron 700 toneladas (subrayémoslo: no siete; no setenta: ¡700 toneladas!) Lo primero de ninguna manera demerita la pertinencia de las medidas que se tomaron. Lo segundo implica el compromiso ciudadano de elevar esas denuncias a la autoridad -o a los medios, como fue el caso-... y el de la propia autoridad para hacer su chamba.
Source: EL Informador July 23, 2020 11:48 UTC