Los goles, poco antes del descanso, le pusieron sabor a un partido en que, hasta entonces, se había luchado mucho y jugado poco. La consigna de los dos equipos, de entrada, era evidente: por sobre todas las cosas, no cometer errores. Inicialmente invalidado por aparente fuera de juego, terminó por ser convalidado tras la exhaustiva revisión en la cabina, al comprobarse que el anotador estaba en buena posición. Fueron intensos, porque Miguel Herrera y Antonio Mohamed movieron magistralmente sus piezas: uno para resistir; otro para tratar de capitalizar la superioridad numérica. Colofón: ¡nada para nadie…!
Source: EL Informador December 27, 2019 09:43 UTC