Los manifestantes aducen que dichas disposiciones corresponden a una dictadura de la que aún abominan, y no a la democracia plena a que accedieron hace 45 años. La “obligatoriedad” del uso del cubre-bocas en la vía pública, aquí, se ha cumplido, en general, sin necesidad de medidas coercitivas por parte de la autoridad. Quienes salen a la calle a ganarse el diario sustento, se han sujetado, hasta donde es posible, a las normas dispuestas a tenor de las canijas circunstancias. Se ha entendido que no se trata de fastidiar a nadie, sino de proponer medidas razonables… y, por lo mismo, aceptables para el ciudadano común. Después de todo, Lacordaire -predicador francés del Siglo XIX- no andaba tan errado cuando definía la libertad como “el derecho de hacer lo que no perjudique a los demás”.
Source: EL Informador May 15, 2020 11:36 UTC