Tanto así que hoy en día los funcionarios de Ingemmet han organizado rutas que prometen convertirse en un nuevo atractivo telúrico y turístico. Incluso, las autoridades locales ya están gestionando la incorporación de la zona a la red mundial de geoparques, siguiendo el ejemplo de sus vecinos en Colca. Pero la belleza de nuestra geología no tiene origen divino. Es producto de su joven y prodigiosa fuerza tectónica que de vez en cuando provoca terremotos. Somos un país telúrico y debemos estar alertas.
Source: La Republica January 01, 2020 05:14 UTC