Y con Rubén Espinosa, que era colaborador de otro, y además fue muerto en la capital de la República, que se había promovido como “ciudad santuario”. Y que no hubiera límites para los asesinos. Y que el presidente repitiera promesas que hace mucho debieron ser cumplidas, y encabronó que se apropiara inopinadamente de nuestro lema “No se mata la verdad matando periodistas”. Esto tendría un costo muy alto para los periodistas, en especial aquellos que están en riesgo físico y en otras situaciones de vulnerabilidad. Para poner, ahora, sí, un “¡ya basta!”, y conquistar el “¡nunca más!”Artículo publicado el 13 de mayo de 2018 en la edición 798 del semanario Ríodoce.
Source: Ríodoce May 15, 2018 18:11 UTC