Agresores de mujeres, los nuevos intocables del PerúGuardaba esperanza que se le hiciera justicia a Arlette Contreras, aunque mi lógica de abogada ante tanta impunidad en materia de violencia de género me hacía guardar cierto grado de incredulidad y lastimosamente no me equivoqué, una vez más el Sistema le ha vuelto a fallar y lejos de protegerla a ella lo hace con su agresor, el tristemente célebre pegalón-calato Adriano Pozo. Y así ha sido, porque pese a los casi tres años y medio desde que el país entero, en una noticia que dio la vuelta al mundo, espectara con estupor e indignación las imágenes de una mujer huyendo de su agresor por los pasadizos de un hotel en Huamanga y éste completamente desnudo alcanzándola y arrastrándola con barbarie de los cabellos por el suelo y repeliendo a todo aquel que quería auxiliarla (cuartelero de turno y Serenazgo), luego de haberla querido violar y matar en una de las habitaciones; a la justicia peruana le ha temblado la mano para sentenciar a este pegalón, pese a que el caso por demás emblemático para todas las mujeres víctimas de violencia, se ventila ahora en Lima, lejos de toda influencia de la familia Pozo (de Ayacucho), porque no se le puede llamar de otra manera el que se haya dispuesto que los autos vuelvan a fojas cero y se re-re-re actúe un nuevo juicio con la consecuente REVICTIMIZACIÓN de Arlette Contreras, lo que ya está prohibido en el Perú. Cómo es posible que frente a pruebas tan contundentes como videos, testimonios, actuaciones de serenazgo, etc., el Poder Judicial abdique en la práctica a administrar justicia resolviendo la realización de un TERCER JUICIO donde se actuarán las “mismas pruebas”, se recibirán los “mismos testimonios”, causarán daño psicológico a la victima haciéndola revivir el infierno del cual sobrevivió y creo que ese ha sido su pecado para un gran sector del Sistema de Justicia del Perú, el no haber muerto en la brutal agresión, “qué tal lisura, ¿no?”, parece leerse entre líneas de este nuevo fallo que permite que el pegalón-calato afronte su juicio en libertad, en medio de la zozobra de la victima quien no goza de medidas de protección, otra perla más de la injusticia de este Sistema. A todo esto, qué podríamos pensar los ciudadanos frente a tanta impunidad y creo que es válido preguntarse con temor a la respuesta: ¿cuánto pesan los derechos de las niñas y las mujeres para el Poder Judicial?, así las cosas menos que el de los hombres y mucho menos que el de sus agresores, con ellos guantes de seda; bien podríamos decir que los pegalones son los “nuevos intocables” del Perú.
Source: Expreso December 14, 2018 08:26 UTC