Las cifras de los políticos asesinados son indicativas: 89, de los cuales 35 eran precandidatos o candidatos. De estos últimos, 30 aspiraban a algún cargo municipal, el primer eslabón donde el crimen organizado busca influir imponiendo directores de policía, de obras e infraestructura y de "alcoholes" (los que emiten registros para giros negros y casinos). "Narcodemocracia""Ahora estamos en el apogeo de una ´narcodemocracia´, porque la delincuencia organizada desde hace algunos años, en algunos municipios de Jalisco, está decidiendo quién va a gobernar", lamenta. El académico de la UdG asegura que la delincuencia organizada impone servidores públicos por designación directa o por exclusión. Un ejemplo de ello ocurrió en Jilotlán de los Dolores, donde sólo permaneció en la contienda la planilla de Morena.
Source: El Mañana June 06, 2021 12:11 UTC