Argentina bajó el viernes su meta de déficit fiscal para 2018 al 2,7% del PIB desde el 3,2% previsto anteriormente, en busca de calmar la agitación que sacudió a los mercados financieros en la última semana. Las dos medidas llevaron tranquilidad a los mercados, y el peso mayorista y la bolsa registraban alzas el viernes. En un país con una elevada inflación, la gran preocupación del Gobierno es que el alza del dólar se traslade a los precios locales y genere más desajustes en la economía y protestas sociales. Pese a la devaluación del peso, el ministro de Hacienda mantuvo la pauta oficial de inflación prevista para 2018 en el 15%. Sin embargo, no descartó que la inflación de mayo sea superior a la esperada y que el alza de la tasa afecte el crecimiento de la economía, estimado en un 3% para este año.
Source: El Comercio May 04, 2018 17:26 UTC