A la izquierda, una sala con un piano y juguetes con los que pasaba el tiempo con su hijo, a quien decía amar con profundidad. Hoy las preguntas sobran, por lo que Armando cuenta su historia:“Soy un artista que transita de un lugar a otro según necesite o chille la ardilla. Siempre estoy calculando cuánto tiempo voy a tener por delante para él. Estoy con otra y un disco para niños, con Botellita hemos hecho tres canciones que duran un minuto o menos”. Es muy chistoso cuando se viste de negro como yo, aunque, en mi caso, lo hago para verme delgado.
Source: Milenio April 02, 2019 09:56 UTC