En algunas islas del Océano Antártico hay insectos con alas que han dejado de volar. Moscas, avispas, polillas y un montón de escarabajos que normalmente vuelan, en aquellas islas caminan o se arrastran. Una criatura, cuyos antepasados volaban, que hoy se arrastra por el suelo, constituye uno de los saltos involutivos más desgraciados del darwinismo. Estos insectos han dejado de volar por los fuertes vientos que azotan a estas islas y, al dejar de hacerlo, dentro de un proceso que ha tardado miles de años, han encontrado en la tierra un hábitat estable donde pueden caminar y arrastrarse de manera holgada y confortable. Tantos siglos de vivir rastreramente les han atrofiado las alas y la musculatura que las ponía en movimiento.
Source: Milenio December 21, 2020 08:26 UTC