El inicio de año suele venir acompañado de balances y propósitos. Y lo verdaderamente inquietante no es sólo cómo cerró el año, sino la certeza de que arrancaremos 2026 sin haber alterado las condiciones que hicieron posible ese cierre. Así, año tras año, repetimos el mismo ritual, prometiendo corregir consecuencias sin interrogar los mecanismos que las producen. Incluso cuando hay avances puntuales o se cumplen ciertos propósitos, la experiencia cotidiana del país suele permanecer intacta. Nada de esto implica despreciar el sentido simbólico del Año Nuevo ni burlarse de la esperanza que lo acompaña.
Source: Excélsior January 02, 2026 19:16 UTC