Como es sabido, la Presidenta envió su reforma electoral a la Cámara de Diputados y la vio estrellarse contra la aritmética legislativa. La duda natural que podría surgir en mentes incrédulas es evidente: si ya se sabía que la iniciativa no pasaría ¿para qué presentarla? Si la iniciativa no pasa, no es porque el gobierno haya perdido, sino porque el gobierno decidió demostrar que podía perder. El equipo ya sabía que no iba a llegar a la final; su misión era presentarse a jugar y lo logró. Si el duelo tiene cinco etapas, negación, ira, negociación, depresión y aceptación, la nueva corriente de autoayuda de la Presidencia descubrió cómo saltárselas y darle la vuelta.
Source: Excélsior March 15, 2026 16:05 UTC