El fantasma de un autogolpe comenzó a sobrevolar Brasil. En vez de frenar estas manifestaciones, Bolsonaro las animó y dijo que se sumaría a la protesta. Como es su costumbre, de pronto cambió de parecer, dijo que no iría a la marcha, pidió a sus ministros que tampoco lo hicieran y visitó al presidente del Supremo Tribunal Federal para tranquilizarlo. A Fujimori el autogolpe le sirvió para sentar las bases de un proyecto autoritario que pretendía perpetuarse por décadas en el poder. Solo cuando es demasiado tarde se descubre que aquellos comportamientos que parecían extravagantes o esperpénticos eran potenciales peligros.
Source: La Republica May 25, 2019 10:52 UTC