Salvo el hecho de que, en sus dos horas y media de duración, la acción y pirotecnia desbocada permiten apenas cuatro o cinco descansos. Tan solo violencia inocua que se permuta con una floja ironía: fórmula que ha perdido toda pizca de frescura ya 10 años después del estilo que impuso "Iron Man" (2008). Y es que llega un punto en que a la fantasía se le extirpa no solo el alma, sino cualquier tipo de amor o asombro por la imagen. ¿Es que la historia no importa? Es una pena que los hermanos Russo hayan abandonado la fina artesanía y el comentario histórico-político de una buena película como "Capitán América: soldado de invierno" (2011).
Source: El Comercio May 04, 2018 19:57 UTC