Baños declaró a los medios que la Iglesia no puede involucrarse en los procesos electorales y menos hacer pactos con narcotraficantes. Quizá esto le dolió a Baños, quien ha sido laxo como INE en la compra y coacción de votos, en la utilización insultante de los programas sociales manipulando la vulnerabilidad de las personas más pobres. Mientras el obispo se preocupa por las condiciones de inseguridad y terror imperantes en la zona, Baños remite que la seguridad es responsabilidad del Estado. Desde la comodidad del escritorio, el consejero Baños condena la supuesta invasión electoral del obispo. Baños presume que los capacitadores y supervisores no han sido tocados; debería arremangarse su elegante camisa, ir a Chilapa y negociar las condiciones favorables para el proceso; honrar a los muertos y dejar de pontificar desde el escritorio.
Source: Milenio April 04, 2018 12:00 UTC