Sucedió lo que conocemos tan bien en México: se cayó (calló) el sistema oficial del recuento de votos y cuando volvieron a la vida las computadoras, Morales había milagrosamente ganado. Primero se rebelaron policías de Sucre (la capital oficial de Bolivia), Cochabamba y Santa Cruz (el centro económico de país). En los hechos el gobierno de López Obrador legitimó el fraude electoral en otro país. México apoyó a un fraude electoral, intento que fue frenado por la alianza entre movimientos populares y las Fuerzas Armadas de ese país. Suficiente para mirar hacia adentro y poner las barbas a remojar.
Source: Excélsior November 11, 2019 08:06 UTC