Todo eso fue como a media mañana, como a las diez, es decir seis horas después que partieron. Ahora sé que justo cuando yo estaba perdida en medio de esos sueños fue que mi hijo se había desvanecido en la mar. Me levanté y puse a calentar el resto del picante que me dejaron en la olla. Llegando, llegando nomás les empecé a colmar de gruesos, obscenos insultos pues no quería que me creyeran tonta, sonsa. La mar, lo comprendo, hambrienta de cuerpos jóvenes en la temprana mañana, se los había tragado a los dos.
Source: Ojo February 22, 2023 23:15 UTC