Una deriva ciertamente inevitable, dada la gravedad de los antecedentes, pero que ningún demócrata peruano puede celebrar. Recordemos que Jerí inició su mandato con brío, proclamando que su prioridad iba a ser la lucha contra el delito. Pero no tardó mucho en desviarse de ese objetivo, anteponiendo una agenda personal que terminó por salir a la luz. Lo peor de todo es que con la caída de Jerí la desafección por la política y la autoridad seguramente aumentará entre la ciudadanía. No obstante, los llamados a recomponer esta situación de indudable riesgo para la democracia peruana no son los periodistas guardando silencio en aras de “la estabilidad”, sino los políticos actuando con honradez, eficiencia y patriotismo.
Source: Peru21 February 18, 2026 12:09 UTC