Yo ya había ahorrado y entrenado, estaba listo y… cambio de planes. Tras una carrera de preparación me lesioné y la desesperación de parar y perder entrenamientos me llevó con un masajista-milagro: “Te quita todo”, me aseguró quien me lo recomendó. El día siguiente hice lo mismo y la noche previa al maratón quise ver cómo luciría el número en mi camiseta. En la mañana, en la línea de salida, me di unas palmadas en las piernas, sacudí mis condicionamientos y pensé que los genes y las historias se curan con amor y sueños, porque estamos hechos para cambiar. Somos un universo de posibilidades, un continuo cambio de planes en evolución.
Source: El Universal March 18, 2018 06:00 UTC