El tono ácido de las campañas y el cruce de acusaciones entre candidatos implican un riesgo que va más allá del desencanto por nuestra desvencijada democracia. Lo que presenciamos ahora es una escalada de denuncias de presuntos ilícitos que, se dice, podrían ameritar la cárcel. El riesgo mayor de estas campañas es que el desdén hacia la autoridad y la legalidad se extienda y se ahonde. Al final, lo único que queda es la percepción de conflicto y la duda de quién dice la verdad. Lo que es un hecho es que este tipo de campañas nada bueno dejan ni para el país ni para sus ciudadanos.
Source: Milenio March 06, 2018 06:33 UTC