Una caricatura puede –y debe– ser tan corrosiva como la baba de Alien. La intolerancia reventó en Twitter por cortesía de los fujitroles, quienes, adivinarán, odian a Carlín. Carlín posee el don mutante de hacer de sus reconocibles trazados artefactos contundentes que golpean más fuerte que un río cargado de palabras. Su humor les parecerá demasiado negro y blasfemo a ciertas “almas sensibles”, pues entonces no compren La República. Agradezcamos más bien por tener en estos tiempos a un talento endemoniado como el de Carlín, quien entinta la hipocresía con sus lápices mejor que nadie.
Source: La Republica May 26, 2019 12:00 UTC