La narrativa zurda, siempre miserable y desgraciada tergiversación de los hechos, volvió a ocurrir. Aunque los traumas de Castillo están en nuestra memoria emocional y de allí sería difícil moverlos, no subestimemos a la zurdería ni a su capacidad para destruir la verdad. Hace tres años escribí: podré vivir, sí, pero no me recuperaré de las muertes demoledoras y desmoralizadoras de seis soldados de la patria. Esas muertes son y serán —siempre— puñaladas en cada uno de los corazones patriotas de este país. Y el castillo de traumas recordado siempre para elegir bien a quien tenga claro que el deber de gobernar es constante y permanente, no empieza ni termina, no decae ni se relaja.
Source: Peru21 February 26, 2026 16:03 UTC