Todo conducía a esa noche: un estadio lleno, dos equipos mexicanos frente a frente y una oportunidad histórica que no admitía titubeos. Charros llegó al Caribe sin estridencias, pero con bases sólidas. No hubo superioridad abrumadora del rival históricamente más fuerte del Caribe; Jalisco dejó ir oportunidades claras para ampliar la ventaja. Charros llegó a la final embalado, consciente de su capacidad, pero sin caer en excesos de confianza. Desde 2005 un equipo mexicano no se coronaba en casa en una Serie del Caribe, y Charros rompió esa sequía ante su gente.
Source: EL Informador February 09, 2026 16:46 UTC