Un pozo en una plaza pública, tapado con una tablita de madera sin ninguna seguridad, no es solo negligencia de los funcionarios responsables. Es la evidencia terrible del abandono de nuestras ciudades, de las calles, de los parques en los que jugamos y de todo lo que no esté dentro de las cuatro paredes de nuestras casas y en propiedad privada. Es la tragedia de todo el Perú cebada por incompetencia y un presupuesto público que, si alcanza, suele ser robado o malgastado. El desconsuelo colectivo por lo ocurrido en Cerro Azul de nada va a servir si permitimos que la indolencia siga gobernando nuestras ciudades. Dicen que guerra avisada no mata gente, pero este no viene siendo el caso en el Perú.
Source: Peru21 August 20, 2018 11:37 UTC