Ciudad de México. Los bioterios, laboratorios de investigación, y ranchos -que por su naturaleza de trabajo no pueden ser descuidados-, pertenecientes a las principales universidades e instituciones de educación superior públicas en la capital del país, trabajan con personal de guardia y los “investigadores mínimos requeridos” para su funcionamiento. Estas medidas se repiten en los centros de investigación del IPN y la UAM, quienes han mantenido una operación mínima en diversas áreas, con control de acceso, pues existen tareas fundamentales. Sin embargo, en todas ellas, conforme a las indicaciones de las autoridades del sector salud y mediante memorándum y comunicación internas, las personas que pertenecen a grupos vulnerables han recibido las indicaciones de resguardo en su domicilio. En este caso están las personas mayores de 60 años; trabajadores con condiciones crónico-degenerativas –tales como hipertensión, diabetes, y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otras-, o mujeres embarazadas.
Source: La Jornada March 30, 2020 15:45 UTC