Confundir lo que es materia de creencia con los elementos de la realidad es uno de los rasgos característicos del pensamiento premoderno y paradójicamente también del postmoderno. Curiosamente ambas formas de pensamiento conviven en pleno siglo XXI y en medio de ellas hay cualquier cantidad de prejuicios y construcciones de pensamiento mágico que hace cada día más complicado el manejo de la epidemia. Los promotores del dióxido de cloro como remedio (es eso, un remedio, no una medicina) para el COVID-19 son grandes creyentes y promotores de sofismas simplones. Su nombre comercial es MMS (Miracle Mineral Solution, en inglés) y este producto “milagroso” no es sino cloro diluido en agua. No es el pensamiento mágico, ni el MMS, ni los amuletos, ni los “detente”, lo que nos va a ayudar a superar la epidemia, sino las políticas públicas claras y el comportamiento responsable de cada uno de nosotros.
Source: EL Informador July 28, 2020 11:48 UTC