Como cada sábado, Christian del Castillo salió desde muy temprano a la avenida Paseo de la Reforma para vender sus desayunos en plena emergencia sanitaria por coronavirus. Aunque el joven ocupó el mismo lugar de siempre, en esta ocasión la jornada fue diferente para él: muy pocos turistas y ciudadanos se le acercaron para comprar un pan, un atole o un plato de chilaquiles. “Al ser comerciantes dependemos nada más de esto, por eso decidimos aferrarnos un poco más para tener un ingreso. En caso de que la pandemia se complique ya nos iríamos a casa por cuestión de salud, tampoco nos podemos exponer tanto”, dijo. También turistas consumen estos alimentos, aunque ahora son muy pocos los que se ven en las calles.
Source: El Universal March 28, 2020 21:00 UTC