Con más de 30 años de servicio en el IMSS como forense, ha visto de todo, así que no tiene miedo del coronavirus, aunque padezca diabetes. Lo grave es que justo los males que padecen hacen al coronavirus un mal mortal. ”Más de 30 años le dimos al IMSS y ahora somos basura para ellos”, se queja Raquel Rivera, de 65 años y quien llegó desde Aragón, en el Estado de México. “Muero de hambre, tengo sed, soy diabética, añade Esperanza Vazquez, de 70 años, quien padece de sus rodillas y columna, pero así llegó desde Cuajimalpa, sola. ‘Ni modos, prefiero venir a cobrar pero si ya sabían que iba a ser tardado nos hubieran apoyado con un lunch”, dice.
Source: El Universal April 02, 2020 01:04 UTC