Rechazo esas acusaciones”, increpó ante el juez Carmel Agius, en protesta por el veredicto, que confirmaba una sentencia dictada en 2013. Segundos después, Praljak, de 72 años, sacó un frasco de su bolsillo, lo abrió, ingirió el líquido y se volvió a sentar. “He tomado veneno”, dijo, mirando a las cámaras que retransmitían en directo la decisión del tribunal. Los jueces consideraron también que el ahora fallecido ignoró todas las peticiones de ayuda cuando, en el verano de 1993, los soldados serbocroatas persiguieron a los musulmanes bosnios en Mostar. El primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovic, consideró que el suicidio de Praljak se debe a la “injusticia” por haber sido condenado a prisión.
Source: El Universal November 30, 2017 09:33 UTC