En poco más de un siglo, la expectativa de vida de las personas con síndrome de Down pasó de menos de diez años a más de cincuenta. Sus efectos varían de persona a persona, pero hay algo que no varía: la diferencia que hacen el acceso a salud, la educación inclusiva y la intervención temprana. Lo que un empleo puede cambiarLisset Argote tiene 41 años y trabaja en una tienda de conveniencia Listo!, de Primax. Naty Rodríguez es la chef de Empanacombi, un emprendimiento de empanadas que emplea en su mano de obra a personas con discapacidades cognitivas. Con los años se convirtió en una empresa inclusiva que emplea a personas con síndrome de Down, autismo y discapacidad intelectual en distintas áreas operativas.
Source: El Comercio March 22, 2026 02:38 UTC