Lo ocurrido en la mina Pánuco, en el municipio de Concordia, Sinaloa, es el epílogo sangriento y desolador de esa retórica. Fueron víctimas de la única fuerza que hoy parece ejercer una soberanía indiscutible en las regiones serranas: el crimen organizado. Hay que tener, pues, mucho cuidado con lo que se desea. Si el objetivo era que México se librara de la tutela externa para manejar sus propios recursos, en Sinaloa se está logrando. El subsuelo está dejando de ser de los accionistas extranjeros, para ser de los dueños de la plaza.
Source: Excélsior February 11, 2026 12:38 UTC