La presión política está al límite y le está implicando un serio desgaste, incluso social y altos costos al IFT. El asunto ha provocado, además, varias reacciones desde la Procuraduría Federal del Consumidor hasta el Congreso de la Unión. Esta forma de conducirse el IFT ha resultado francamente inexplicable en un órgano que debiera ser auténticamente imparcial y transparente. Por ello crece la sospecha en torno al rol desempeñado por los exfuncionarios Eduardo Pérez Motta y Ernesto Estrada. Cabe preguntarse si estos cabilderos lograron incluir la autonomía del órgano regulador como parte de los acuerdos de fusión de Disney-Fox-México.
Source: La Crónica de Hoy February 11, 2019 04:28 UTC