La cultura católica ha sido admirablemente pródiga en su creatividad para dotar sus creencias y celebraciones de un colorido singular, original y muy vivo. Que Jesús entrara a Jerusalén de manera por así decirlo, triunfal, saludado por la gente que agitaba ramos, se convertirá en la “domenica in palmis”, popularmente traducida al español como Domingo de Ramos. Pero en nuestro espacio esos ramos serán palmas, no solamente tomadas de la naturaleza y agrupadas, sino además tejidas artesanalmente y aun figurando tales o cuales símbolos de la fe cristiana. Anteriormente las palmas que restaban en los templos eran guardadas y quemadas al año siguiente para la celebración del miércoles de ceniza. La miopía de los primeros años achacó este crimen específicamente a los judíos, provocando una ceguera que durará por siglos.
Source: EL Informador April 14, 2019 10:07 UTC