Y lo son para todo el país pues lo que vivimos, vemos y sufrimos no es privativo de Lima ni de un par de ciudades. Es una especie de capa infestada de odio que solo y nada mas busca crear justificación desquiciada para hacerse del poder. Como lo hemos dicho muchas veces, la historia demuestra que el Perú tiene secretas y siempre desconocidas capacidades de reacción y recuperación. Hoy, debemos reconocer que los días de la mal llamada “toma de Lima” no fueron ni una revolución ni, gracias a Dios, una guerra civil. Otra cosa es que haya ciegos y miopes y ante esas voluntarias limitaciones de vista y percepción, nada podemos hacer.
Source: La Republica January 23, 2023 05:10 UTC