En ese escenario, un animal de compañía puede representar mucho más que afecto: puede ser rutina, motivación, responsabilidad y, sobre todo, amor incondicional. Antes de pensar en razas, tamaños o edades del animal, plantea que no todas las personas son canófilas. Si la persona tiene autonomía o apoyo familiar, un perro puede ser el compañero ideal. Sin embargo, enfatiza que todos los caninos son capaces de adaptarse a un ser humano si se adquieren a la edad adecuada y se les domina. Cuando la decisión de vivir con un canino es consciente, el resultado puede ser extraordinario.
Source: Diario de Yucatán February 05, 2026 17:08 UTC