A mí me salió con que el huevón no la comprendía, que la trataba mal, que le levantó la mano una vez. Recuerdo a un chibolo llorando mientras perseguía a Trapo, Perico los miraba desde la esquina de nuestra calle y se reía como un caníbal alegre. Pero Trapo siguió avanzando, Cacho lo adentró en los asaltos en moto y las discotecas gays del centro de la ciudad. Perico, Trapo y él se hicieron un nombre en el distrito. Decimoctavo capítulo de ‘A un lugar que ya no existe’, la novela de Julio Durán.
Source: Peru21 April 02, 2022 18:08 UTC