Sin instituciones fuertes, la democracia se convierte en un cascarón vacío que legitima tiranías electas. En todos estos casos, líderes populistas llegaron mediante el voto popular y luego desmantelaron las instituciones para concentrar el poder. Pero la solución populista es peor que la enfermedad: destruir las pocas instituciones que quedan en pie solo garantiza más caos y más pobreza. Llegará cuando quienes tienen voz e influencia entiendan que defender las instituciones es defender su propio futuro. La democracia real comienza cuando las instituciones importan más que los caudillos.
Source: Peru21 February 08, 2026 16:39 UTC