Así que había dos opciones: o AMLO se adaptaba al sistema o el sistema sería modificado. El Sistema Nacional Anticorrupción también está en el ojo del huracán, pertenece a las instituciones creadas por los conservadores, con el ingrediente adicional de que la sociedad civil “fifí” tuvo una participación muy activa en su nacimiento y conformación. La Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción faculta al Comité Coordinador a aprobarla y diseñarla y es obligatoria para todos los entes públicos, incluido el Poder Ejecutivo. Lo que estamos presenciando es la destrucción de un sistema que no funcionó en términos macros, pero que tiene varios elementos rescatables. Ya no funciona lo mismo porque el sistema está en proceso de destrucción.
Source: El Universal April 15, 2019 08:13 UTC